Un buen día me di cuenta de que había dejado de ser yo para convertirme en lo que los demás esperaban de mí. No veía salida, no me sentía con fuerzas, la situación me superaba y solo quería que mi vida terminase para dejar de sufrir.

Si tú también te has sentido así en algún momento de tu vida, o hay alguien cercano a ti que lo ha pasado sigue leyendo.

¿Has odiado tanto tú vida como para querer que todo terminara?

¡Yo, sí!

Y en una ocasión estaba tan agotada que no veía ninguna salida, hasta que entendí que podía elegir. Hay muchas personas, que no consiguen ver que pueden elegir vivir. Que no encuentran apoyo, o no se atreven a hablar de ello por miedo a que les tachen de dementes, les etiqueten o algo peor. Muchas de esas personas finalmente ante la incapacidad de superar la situación se suicidan. Todavía hoy, hay un montón de “temas tabú” de los que no se puede hablar, ni siquiera en la prensa hablan de ello. Recuerdo cuando en televisión cuando fallecía alguien de cáncer se refería a una “fea enfermedad” o de “esa” enfermedad para no mencionar la palabra “cáncer” y que no creciera la alarma social o del silencio acerca del maltrato en los hogares o del bulling en las escuelas o de las violaciones a menores en sus hogares que sigue siendo un tema del que no se habla, a ver si así deja de existir. Nada más lejos de la realidad.

Depende de todos transformar esta situación, y el primer paso es hablar de ello con naturalidad, para poder “normalizar” una realidad incomoda para todos que solo hace que agravarse cuando miramos para otro lado.

Las cifras son escandalosas más de 800.000 personas se suicidan cada año (estas solo son las cifras de los países que llevan registro, muchos países no lo hacen) y de esas personas, una gran parte son jóvenes de entre 15 y 29 años, es la segunda causa de mortalidad entre personas de esa edad. Vemos constantemente noticias en prensa y en TV sobre la guerra, los refugiados y las personas que fallecen por homicidio, cuando la cifra de personas que fallecen por suicidio es muy superior a todas ellas juntas.
A qué esperamos para hablar de ello. Si la prensa y las Administraciones públicas no afrontan el tema, nosotros la sociedad civil tiene que hacerlo. Hablar de ello y normalizar esta realidad es el primer paso para poder transformarla. No podemos cambiar aquello que desconocemos que ocurre.

Estas son algunas de las cosas que cómo sociedad y como individuos podemos hacer:

  1. Habla abiertamente del tema, con naturalidad, sin drama, sin sensacionalismo, sin lástima, poniendo el foco en las opciones que hay y no en el hecho en sí mismo. Haz que deje de ser tabú.
  2. Aporta recursos, haz que se extienda la idea de que hay muchas cosas que se pueden hacer. Buscar apoyo es la primera, hablar abiertamente con alguien que pueda ayudarte a trazar un plan de apoyo es el primer paso.
  3. Evita generalizar sobre el tema, esto nos es una “epidemia de suicidios” ni una “moda”, cada caso es un mundo y las causas que lo provocan son muy diversas.
  4. No “etiquetes” o culpes a las personas que lo sufren con frases como “solo se suicidan los alcohólicos, o los drogadictos o los dementes” eso además de no ser cierto no ayuda a las personas que quizás están pasando por eso en este momento y consolida la idea errónea que existe hoy en día sobre el suicido.
  5. Comparte esta información en tu entorno o en las redes sociales, comparte contenido de calidad acerca del suicidio y las opciones que hay.

Por mi experiencia personal y por mi profesión, he dado apoyo a muchas personas en esta situación, a lo largo de estos 14 años. Sé que con apoyo, se puede salir adelante. En ocasiones las personas que aparentemente parecen más fuertes son las que tiene mayor dificultad en pedir ayuda, hasta que es demasiado tarde. Si me estás escuchando o me estás leyendo, pide ayuda. Puedes elegir vivir, todavía estás a tiempo.